Programa

Esmeralda

En una tormentosa noche llegan al mundo dos bebés en diferentes lugares de un mismo pueblo: un varón sano y hermoso llega al hogar de unos humildes trabajadores cuyo padre hacía poco había muerto y la madre acababa de morir al traerle al mundo. En otro hogar Blanca (Lucinha Lins), la esposa del rico y orgulloso hacendado Rodolfo (Paulo César Grande) da a luz a una niñita tan débil que la creen muerta en el momento de nacer.

La curandera Dominga cuenta a la nana de la niña lo que acaba de acontecer en la otra casa y como no sabe qué hacer con el bebé, la nana Crisanta, un arreglo y cambia a los niños por el bien de todos, así el niño tendrá el hogar que necesita y sus señores no se abrumarán de la pena al saber a su hijo muerto al nacer. Dominga duda pero al final consiente por el bien del niño, agradecida Crisanta entrega unos aretes de esmeraldas muy valiosos.

En la Casa Grande los Peñarreal están felices por su hijo varón pero al notar Blanca la ausencia de unos aretes de esmeralda, precio que Crisanta pagó a Dominga por el intercambio, Crisanta ya no puede resistir y le cuenta a su patrona la verdad. Esta reacciona mal pero acepta al niño y decide ocultarle la verdad a su marido.

De modo que los Peñarreal crían a ese niño, a quien Rodolfo pone de nombre José Armando. En la choza de Dominga la niña de los Peñarreal comienza a dar señales de vida. Dominga se asusta ante el hecho pero decide no regresarla ante lo que le cuenta Crisanta de su patrón. La niña nace ciega y esto horroriza a Dominga más, aun así decide quedarse con la niña y criarla poniéndole el nombre de Esmeralda.

Los años pasan y los niños crecen. En el pueblo de Maravillas, donde se encuentra la Casa Grande, Esmeralda (Bianca Castanho), la hija de los Peñarreal es una chica dulce y tierna cuyos únicos amigos son la familia Lucero y Melesio. Esmeralda además tiene como costumbre visitar las tumbas de sus supuestos “padres” y platicar con el sepulturero, Fermín (Josmar Martins), un hombre de carácter noble, además Esmeralda le tiene un cariño a Lucio Malaver (Delano Avelar), el médico del pueblo, un hombre aparentemente bueno pero en el fondo obsesionado con Esmeralda, a la cual salvó de morir en un incendio y por esa causa quedó con la mitad del rostro desfigurado.

Mientras tanto la familia Peñarreal decide viajar de vacaciones a la Casa Grande. Entre ellos está José Armando (Cláudio Lins), aquel niño que naciera en la choza de Dominga y quien creció como el hijo de la familia. Se recibía en ese año de médico cirujano. Además estaba comprometido con su prima, Graciela Peñarreal (Karina Barum), una chica que no tiene más remedio que someterse a las órdenes de su madre. Graciela en el fondo de buen corazón pero dominada a su vez por su madre, una mujer ambiciosa y sin escrúpulos morales, Fátima (Tânia Bondezan), que es esposa del difunto hermano de Rodolfo.

En una de las excursiones de cacería de José Armando a la cascada, se encuentra con Esmeralda. A partir de ese momento comienza la historia de amor entre Esmeralda y José Armando, quien se enamora perdidamente de ella. Este amor cambiará el destino de ambos y modificará los planes de la familia Peñarreal, incluso los sentimientos de Graciela, la mujer con la que estuviera José Armando comprometido cambiarán.

En su estancia en la Casa Grande la chica se enamora del hijo del capataz de la hacienda, Adrián Lucero (Daniel Andrade). Este amor que tendrá también muchos obstáculos comenzando por la oposición de Fátima, quien quiere que su hija se case con José Armando por interés o por lo menos, se case con alguien de su clase.