Un perro abandonado ayudó a un joven autista a abrazar y besar a su madre por primera vez

Lunes 7 de Setiembre, 2015


Una historia conmovedora que te enseñará sobre lo valiosos que son los animales.

Amanda Granados es mamá de Joey, un niño que pasó varios años de su vida luchando con las cosas cotidianas. No podía resistirse a estar sentado y se golpeaba a sí mismo, y en el jardín de infancia fue suspendido 6 veces porque no podía controlar ni su cuerpo ni sus impulsos. Después de llevarlo al médico, su madre supo la verdad: fue diagnosticado a los 7 años con el Síndrome de Asperger.

Este es un trastorno mental que, independiente del grado que se tenga, tiene rasgos de carácter autista. Joey no soportaba estar junto a otras personas, ni el contacto físico y mientras su madre solo quería abrazarlo, pronto esa idea se convirtió en una utopía. Pasaron años y Amanda seguía esperando una pequeña muestra de afecto por parte de su pequeño. Después de unos años cuando ya era un adolescente, Joey tuvo la suerte de conocer a un nueva amiga llamada Roxy, ella tenía 4 patas, era muy peluda y tenía una disposición increíble para jugar con su nuevo amigo.

Fue en ese entonces cuando ocurrió un milagro: Joey estaba tan feliz por este regalo que espontáneamente le dio un abrazo y un beso en la mejilla a su mamá. Ella confesó: “él ni siquiera podía sujetar mi mano durante todos esos años, pero este perro le enseñó a entregar y mostrar afecto”.

Él llevaba un tiempo pidiéndole a su madre un perro y cuando ambos buscaron en las redes sociales, encontraron Best Friends Pet Adoption & Spay/Neuter Center, un refugio de animales que estaba próximo a crear un evento de adopción masiva. Fue allí que invirtieron $10 dólares para llevarse a Roxy. Una de las especialistas de adopción, Denise Landaverd dijo: “apenas se conocieron –Roxy y Joey– ignoraron por completo a todos los demás. Ambos estaban entusiasmados de haberse encontrado mutuamente“.

Ahora a sus 14 años, Joey incluso es capaz de comunicarse con otros y al comentar su experiencia explicó: “no tenía muchos amigos cuando pequeño, pero cuando llegó Roxy pude hacer varias amistades desde entonces. Ahora soy capaz de hacer todo lo que antes no podía”, dijo al referirse al cariño que le entrega a su madre.

En 2014 un estudio reveló que los perros pueden enseñar compañerismo a los niños autistas y también los ayudan a aprender sobre responsabilidades. Esta investigación se realizó para conocer los efectos de los animales de compañía en estos niños y fue realmente impresionante. Ya en 2013 se demostró que los niños con esta condición eran más propensos a reír, hablar y hacer contacto visual cuando estaban junto a los animales y juguetes.

Esta historia que sin duda emociona, es más común de lo que se piensa. Hace menos de un año el Centro de Enfermedades y Prevención realizó un estudio que arrojó como resultado que 1 de cada 68 niños en EE.UU, nacen con autismo. Esta enfermedad es incurable y afecta en promedio a 6 niños de 1.000 a nivel mundial. Joey seguirá con su condición como muchos otros, pero por el momento él y Roxy siguen con su maravillosa amistad y con toda seguridad se puede afirmar que durará por varios años.

Fuente: upsocl



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